Giuliano Simeone eligió un barrio de Madrid para dar su primer paso como inversor inmobiliario

¿Sabías que Giuliano Simeone eligió Madrid para dar su primer paso como inversor inmobiliario?

Su debut como inversor no fue en cualquier lugar. Eligió Tetuán, el barrio que en los últimos años se convirtió en el niño mimado de desarrolladores e inversores en la capital española. Allí compró un edificio completo, apostando por una de las zonas con mayor recorrido al alza de Madrid.

Giuliano Simeone, delantero del Atlético de Madrid e hijo del mismísimo Diego “Cholo” Simeone, acaba de demostrar que no solo sabe correr detrás de una pelota: también sabe meter golazos en oportunidades inmobiliarias.

 

¿Cuál fue la jugada?

Comprar un edificio de 400 m² para meterle una reforma integral de arriba abajo y transformarlo en un desarrollo residencial moderno. La operación se hizo a través de Indio 2022 SL, la sociedad del propio Giuliano, donde figura como administrador único. Para financiar el proyecto, la empresa hizo una ampliación de capital de casi 2 millones de Euros.

 

¿Sabés lo que es Tetuán?

Para entenderlo, imaginate un barrio como Almagro en Buenos Aires, atravesado por una avenida tipo Rivadavia —Bravo Murillo—, con una conectividad mejor todavía que Av. Santa Fe y rodeado de las mejores zonas de Madrid. Alcanza con cruzar el Paseo de la Castellana, la Libertador local, para que Tetuán se convierta en la Recoleta madrileña (Chamartín).

Ahí nomás está el Santiago Bernabéu, un Belgrano, pero de mayor poder adquisitivo. Y a metros, AZCA, el distrito financiero de Madrid, con la Torre Picasso asomando entre oficinas de Google, HSBC, EY y compañía —el Puerto Madero local—, con barrios privados de millonarios al norte inmediato.

Y como si fuera poco, al norte del distrito ya se empieza a mover Madrid Nuevo Norte, la reconversión ferroviaria más ambiciosa de España, algo así como Donado-Holmberg para Buenos Aires, pero con varios ceros más de inversión y lujo.

Y no es que Tetuán esté de moda porque sí. El barrio viene en plena transformación desde hace un par de años: Urban Campus abrió coliving ahí, Colonies y Dazia Capital compraron seis edificios en Cuatro Caminos para convertirlos en 90 viviendas con pileta y coworking, Loom instaló un coworking de 9.000 m² a metros de la Torre Picasso, y EY fichó una torre entera de 33.000 m² en AZCA. Cuando consultoras internacionales y fondos inmobiliarios se pelean el mismo metro cuadrado, es porque vieron algo que todavía no está en el precio.

 

Y esa es la gracia de Tetuán…

Comparado con sus vecinos de lujo, TODAVÍA ESTÁ BARATO. Accesible hoy, con transformación en marcha y un megaproyecto ferroviario a la vuelta de la esquina: la fórmula de manual del potencial a largo plazo.

 

¿Dónde está entonces la oportunidad si alguien quiere invertir sus ahorros en Tetuán sin comprar un edificio entero?

Ahí está la otra cara del barrio: pisos viejos, de otra época, pidiendo a gritos una reforma. Y ahí está el negocio. Un piso con muchas habitaciones y pocos metros, bien reformado y alquilado por habitaciones, puede dar una rentabilidad que ningún alquiler tradicional te va a ofrecer. La clave, como en todo, es saber qué buscar y cómo buscarlo.

Lo interesante es que nada de esto exige vivir en Madrid ni ser futbolista. Se puede invertir en Tetuán a distancia, sin ni siquiera subirse a un avión. Lo difícil nunca es la geografía —hoy todo se gestiona online—, lo difícil es otra cosa: encontrar esa oportunidad puntual entre cientos de pisos y saber, con criterio, cómo reformarla para que realmente rinda. Ahí es donde se separa una buena intuición de una buena inversión.

 


 

Recuerdo que en el 2018, en uno de mis primeros viajes de inspección en Madrid, me dediqué a recorrer Tetuán a fondo y vi que, más allá de los prejuicios madrileños, el barrio tenía un encanto propio: las callecitas tranquilas, la avenida comercial llena de vida…

Fue como cuando uno camina por las zonas lindas de un barrio —por ejemplo, San Telmo— y piensa: “¿Por qué este barrio no está lleno de inversiones?”. Pero San Telmo está aislado; Tetuán está en el medio de todo. Hoy, años después, esa sensación ya es una realidad.

 

Por Claudio Bolotinsky

Director SiiMadrid


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